En el marco de la reciente inauguración de obras en el Balcón del Cerro, conversamos con uno de los autores del proyecto. 

Este nuevo espacio polifuncional de 1200 m² está destinado a la realización de actividades deportivas y culturales diversas, así como para talleres, cursos y encuentros de vecinas/os, entre otras propuestas. El proyecto, que resultó ganador del concurso -organizado por la IM, la FADU, la SAU y el Municipio A- fue presentado por el Arq. Pablo Bacchetta Pareda, el Arq. Daniel Andrés Varela y Enrique Martínez Peyrou.

Esta nueva infraestructura se ubica a los pies de la Fortaleza, en el lugar que ocupó el Parador del Cerro, un espacio donde actuaron artistas de la talla de Alfredo Zitarrosa, Joan Manuel Serrat y Mercedes Sosa. De esta forma, se recupera la memoria del barrio y se resignifica este espacio. Sobre este flamante proyecto para la comunidad conversamos con el Arq. Pablo Bacchetta. 

¿Qué características diferenciales posee su propuesta?

Las bases del concurso planteaban un edificio de aproximadamente unos 1.200 metros cuadrados, en un área del Parque Patrimonial Vaz Ferreira. Había tres manzanas, lo que le llamaban en área extendida. En una de ellas iba al edificio, y las otras se pensaban para que fueran como diseño de parque, integrando las infraestructuras ya existentes en el predio. Hay allí un auditorio al aire libre y hay una plaza con estaciones saludables.

Lo resolvimos con un edificio de una sola planta, una premisa para que fuera accesible, y con un basamento y una corona, con una forma que emula la de la Fortaleza. Un volumen bajo que hace de basamento, que contiene los talleres, la cocina comunitaria y demás servicios, y también un espacio polifuncional exterior. Y luego un volumen más alto, con esa pieza más sofisticada, más diáfana, que es la pieza de policarbonato, que permite lograr mayor altura en el espacio polifuncional interior para eventos deportivos o eventos culturales.  Además funciona como una especie de faro interno, que se prende en la noche y comunica que hay actividad en la cercanía, incluso tiene una visual muy lejana de la ciudad. Se ve la Fortaleza, se ve ahora también el Balcón del Cerro. 


Foto: Arq. Alejandro Lobo 

¿Qué aspectos del espacio público influyeron en su proyecto?  

Atiende a la condición de singularidad del predio, las vistas sobre la bahía. Para nosotros era muy importante en todo momento, desarrollándose las actividades ahí adentro, que se tuviera esa percepción del espacio donde se está, esa mirada este-oeste. Hacia el este de la bahía, y hacia el oeste de parte del parque, por eso en ese sentido es un cerramiento liviano, diáfano, que permite, aunque esté cerrado, por temas de control y seguridad, igual ver el exterior. Como la planta era muy abierta, las actividades se vinculan entre sí visualmente, hay una fuerte interacción entre todas las partes del edificio, el corredor de talleres, el espacio cultural exterior, están súper comunicados. 

¿Me podrías contar un poco del equipo? ¿Se formaron específicamente para este concurso? ¿Ya se habían presentado a algún concurso antes? 

Somos tres, con Enrique Martínez veníamos participando en otros concursos, para este nos juntamos con Andrés Varela. Siempre tratamos, en cada concurso que aparece, de presentarnos. En este tuvimos la suerte de participar y ganar, sobre todo que se concretara. 


Proceso de obra. Foto: Arq. Alejandro Lobo 

¿Les atrajo algo en particular de este concurso? 

En casi todo lo que aparece tratamos de participar. Igual este era súper singular, era un lugar muy emblemático. Un edificio que, si se hacía, iba a tener una fuerte presencia para el barrio y como equipamiento para toda la ciudad.

¿A nivel de diseño cuáles fueron los retos principales? 

Una vez que salió la idea del espacio primordial, el espacio polifuncional interior, a partir de ahí hicimos como un anillo con el resto de las áreas que influyó bastante el diseño de las partes. Tuvimos una devolución del jurado, que creo que fue consciente de que esa figura de basamento y corona hacía un poco de transición de escalas de la altura del espacio polifuncional interior, la cancha, y eso al quedar al medio, abrazado por ese anillo, por ese basamento, la escala hacia el exterior al peatón queda mediatizada por esa pieza de hormigón. Hay una transición de escalas entre lo que es el peatón y el edificio con las alturas que maneja cada parte del programa.


Día de la inauguración. Foto: Arq. Noelia Mancebo 

¿Cómo encontraron el equilibrio entre que sea funcional para los vecinos del barrio y a la vez tenga una propuesta estética atractiva?

Buscamos desde un principio un edificio de una sola planta, sobre todo para evitar costos mayores, la colocación de un ascensor. Que fuera pleno, accesible y además hacerlo compacto, eso fue también parte de discusiones en el equipo. Si era compacto, lineal, y llegamos a la conclusión de que en un edificio compacto había mayor sinergia, mayor contagio de actividad y era más rico el espacio, se superponían las actividades, pistas cruzadas sobre las actividades y sobre el paisaje.

Para resolver la imagen exterior también hicimos algo sencillo, un muro de contención hacia el sur que resuelve el desnivel, porque el edificio termina enterrándose un poquito y se levanta del otro. Y hacia la calle Holanda, en la fachada norte, no optamos por la simetría -un muro de hormigón y un muro de hormigón-, sino que pasamos a un muro calado que hace de parasol, pero también deja mirar hacia adentro y hacia afuera.


Foto: Arq. Enrique Martínez


Ahora que ya se inauguró la obra, ¿cómo fue ver materializado este proyecto que tenían en la cabeza? 

Lo vimos el día de esa inauguración. Para nosotros colma las expectativas. Esperemos que tenga actividad, que se use, porque en realidad es lo que lo va a consolidar como pieza importante en el barrio, que tenga un cronograma cargado de actividades y que funcione.

¿Cuál es el impacto que esperan que tenga esa obra en la comunidad, a nivel social?

Se planteaba en las bases del concurso generar infraestructura para generar pertenencia. La idea es que sea usado, que dé identidad al barrio y que brinde esa infraestructura en ese lugar particular que es un parque. La idea nuestra fue que siguiera siendo un parque cubierto, que hubiera opciones distintas de usar ese espacio público. Actualmente permite que se use frente a una lluvia, al ser un espacio público cerrado. 


Fotos: Arq. Noelia Mancebo 

Este reconocimiento que obtuvieron, ¿qué significa para vos en tu trayectoria?

Está bueno participar y está bueno ganar. Nosotros, concurso que hay, concurso en el que intentamos participar, sobre todo para autogenerarnos el trabajo, y también está bueno ir verificando. Uno a veces se pasa dibujando proyectos y no se materializan, los que se materializan te permiten aprender de los errores y aciertos.

Foto principal: Arq. Noelia Mancebo